Mundo

Pobreza en Argentina: Revelando la realidad oculta tras las estadísticas oficiales

2025-04-01

Autor: Emilia

La pobreza en Argentina ha experimentado una disminución en el segundo semestre de 2024, según el Gobierno de Javier Milei, sin embargo, esta mejoría es solo una parte de un panorama mucho más complejo y aterrador que afecta a amplios sectores de la población. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la pobreza se ubicó en un 38,1%, lo que marca una caída notable de 14,8 puntos en comparación con el 52,9% del primer semestre, un nivel alarmante no visto desde 2003.

La tasa de indigencia también tuvo un descenso significativo al ubicarse en un 8,2%, lo que representa 9,9 puntos menos que en el semestre anterior. Sin embargo, este nuevo contexto ha sido precedido por una inflación descontrolada y un estricto plan de ajuste fiscal, que han generado un gran impacto en la calidad de vida de los argentinos.

Aunque el Gobierno celebra estos números, es importante advertir que la medición de la pobreza tiene limitaciones significativas. El Indec solo incluye a los 31 centros urbanos más poblados, que abarcan aproximadamente a 29,8 millones de personas, desde una población total de 47 millones en el país. Esto significa que muchas pequeñas ciudades y áreas rurales, donde la pobreza puede ser diferente, quedan fuera de estos cálculos.

El economista Leopoldo Tornarolli advirtió sobre esta situación: "La medición no considera localidades de menos de 100,000 habitantes, lo que podría encubrir realidades más severas en otras partes del país". Además, la pobreza se determina según los ingresos que los hogares declaran, sin tener en cuenta otros factores como el costo de alquiler, crucial ya que un 40% de la población no posee su propio hogar.

Por si fuera poco, los expertos critican la actualización de las canastas de consumo utilizadas en la metodología, recordando que los aumentos en tarifas de servicios públicos han incrementado enormemente los gastos fijos, reduciendo así el poder de compra de las familias.

El Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina ha señalado que, a pesar de la reducción de las cifras en pobreza e indigencia, problemas críticos como la inseguridad alimentaria y la falta de acceso a servicios de salud han ido en aumento. Las condiciones de vida de muchas personas no han mejorado y, de hecho, la pobreza multidimensional ha crecido, reflejando la vasta desigualdad que persiste.

En este sentido, el fenómeno de los “casi pobres”, aquellos que están apenas por encima de la línea de pobreza, se está convirtiendo en una preocupación creciente. Estos individuos enfrentan condiciones similares a las personas por debajo de esa línea. Según el economista Alfredo Serrano Mancilla, la suma de ambos grupos llevaría a que casi el 80% de la población argentina se considere pobre en distintas medidas.

Los jubilados, por ejemplo, son un claro reflejo de esta problemática. Muchos de los más de 7,4 millones de jubilados ganan solo 716 pesos por encima de la línea de pobreza, lo que no les permite cubrir adecuadamente sus necesidades básicas. Esta situación ha llevado a un aumento en la demanda de comedores sociales, donde miles de personas buscan un plato de comida, revelando la cruda realidad de un país que se enfrenta a una transformación dolorosa en su estructura social y económica.

La realidad es que detrás de las cifras hay historias de vida, sufrimiento y luchas diarias que continúan agobiando a la población. ¿Hasta cuándo se ignorará esta situación? Esta pregunta queda flotando en el aire, recordándonos que la lucha contra la pobreza debe ser una prioridad urgente en la agenda política argentina.