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¡Descubre la sorprendente influencia de las mujeres en la tauromaquia!

2025-03-29

Autor: Carlos

El intrigante Diego Carrasco se enfrenta con calma a la minuciosa exploración de la exposición "Carteles de Toros de la Maestranza de Sevilla", inaugurada en la Casa de la Provincia por la Fundación de Estudios Taurinos. Este evento reúne nuevamente a Carrasco con su antiguo socio Fernando Olmedo, de la empresa cultural Equipo 28. La exposición presenta la evolución del cartel taurino desde sus inicios en el siglo XVIII hasta los extraordinarios avances del primer tercio del siglo XX, donde este formato alcanzó un notable nivel artístico y técnico.

En total, se exhiben unas cien piezas que cuentan la historia de la tauromaquia, un arte que ha ido evolucionando con el tiempo, entre mitos y leyendas, pero también con aspectos más ligeros, como espectáculos de circo y fuegos artificiales.

Fernando Olmedo revela que esta esperada exposición surge de un estudio iniciado en 2012, con la restauración cuidadosa de 6,000 carteles, donde se clasificaron 250 piezas prioritarias, de las cuales se presentan las restauradas. Aunque muchos de los carteles son reproducciones, fueron realizadas con extremo cuidado por el experto José Morón.

La configuración de los carteles taurinos ha cambiado drásticamente a lo largo de los años, reflejando la importancia que se daba a distintos participantes como los picadores y los matadores. En sus inicios, los carteles estaban más centrados en los varilargueros, lo que hoy parecería inusual. La primera mujer torera de la que se tiene constancia fue Francisca García, originaria de Motril, quien, a pesar de enfrentarse a críticas y restricciones, dejó su marca en la historia del toreo.

La presencia femenina en la tauromaquia ha sido más significativa de lo que suele reconocerse. Desde muy temprano, se registraron mujeres de diferentes clases sociales que mostraban interés por torear, incluso en la corte de Madrid, donde algunas damas toreaban becerras en sus jardines. Sin embargo, siempre se encontraban ante la resistencia de una parte del público y la crítica, que ignoraba su contribución y las encasillaba en categorías secundarias.

Nombres como Conchita Cintrón aparecen en la historia como pioneras que, a pesar de las restricciones, lograron destacarse en el arte del toreo. Durante la Segunda República, las mujeres volvieron a ser admitidas en las plazas, aunque el contexto histórico volvió a restringir su participación en los años del franquismo.

La exposición también incluye carteles de la edad de oro del toreo, con artistas legendarios como Belmonte y Joselito, así como la evolución de la litografía que revolucionó la forma de comunicar estos eventos. Carrasco y Olmedo han selecto minuciosamente cada pieza, buscando reflejar no solo el arte del cartel, sino también la rica historia de la tauromaquia y la influencia, aunque a menudo ocultada, que las mujeres han tenido en esta tradición.