Ciencia

¡Impactante! El embarazo transforma el cuerpo femenino: ¡la cuarentena no es suficiente para volver a la normalidad!

2025-03-26

Autor: Francisco

El embarazo no solo es un viaje emocionante, sino también una profunda alteración en el organismo de la mujer. Para apoyar el crecimiento del feto, se inician cambios fisiológicos significativos en varios sistemas corporales, incluyendo el cardiovascular, respiratorio, renal, gastrointestinal, esquelético, metabólico, endocrino e inmunitario. Esto conlleva un aumento del gasto cardíaco, una elevación de la tasa de filtración renal y un incremento en la producción de orina. El sistema inmunológico se adapta para evitar el rechazo del feto, mientras que se producen notables cambios en la coagulación sanguínea. Aunque estas alteraciones están bien documentadas, todavía hay un vacío en la comprensión de cómo, cuándo y durante cuánto tiempo ocurren.

Un estudio innovador, que fue publicado recientemente en la revista Science Advances, aborda esta laguna de conocimiento analizando los datos de más de 300,000 mujeres embarazadas. El trabajo revela, con un nivel de detalle sin precedentes, los cambios fisiológicos semana a semana realizadas en la salud durante el embarazo y el postparto. Se señala que más del 40% de los parámetros fisiológicos pueden tardar hasta un año en regresar a su estado original. Algunos de estos parámetros pueden nunca volver a los niveles previos a la concepción.

Uri Alon, investigador del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel y autor del estudio, expresó: “La salud femenina ha sido poco estudiada. El embarazo impone una gran carga al cuerpo, y queríamos entender cómo se adapta la fisiología a esta carga”. Los científicos examinaron datos de pruebas de laboratorio en más de 300,000 embarazadas israelíes, durante un período de 140 semanas, lo que incluye desde unas 22 semanas antes de la concepción hasta 80 semanas después del parto.

El análisis de esta abrumadora cantidad de datos confirmó que, efectivamente, “la fisiología de la madre cambia en todos los sistemas posibles”, apunta Alon. Sin embargo, también hubo hallazgos sorprendentes, sobre todo en los resultados de los parámetros fisiológicos tras el parto. A diferencia de la creencia anterior de que las mujeres se recuperan en seis semanas, se ha demostrado que este proceso puede extenderse hasta un año.

Los resultados subrayan que la cuarentena tradicional no es suficiente para restablecer todos los patrones fisiológicos. Aunque casi la mitad de los parámetros analizados, como el de coagulación, vuelven a sus niveles basales en el primer mes después del parto, un 41% de las pruebas requieren más de diez semanas para estabilizarse. Por ejemplo, se ha descubierto que la función hepática puede tardar hasta seis meses en recuperarse, y factores metabólicos como el colesterol o la fosfatasa alcalina podrían tardar más de un año en estabilizarse.

Además, hay ciertos parámetros que podrían no retornar a sus niveles previos a la concepción, tales como los relacionados con la inflamación o los niveles de hierro. Alon destaca que el primer año después del parto es un período crítico para la salud de la madre, lo cual pone de manifiesto la necesidad de un mayor seguimiento médico en estas etapas.

Michelle Oyen, investigadora de la Universidad Estatal Wayne en Michigan, resalta que estos descubrimientos subrayan los efectos fisiológicos del embarazo, indicando que la gestación humana es un área de investigación aún sin explotar, dada la complejidad ética y práctica de su estudio. Oyen apunta que el entendimiento del embarazo es sorprendentemente limitado, lo que dificulta también el diagnóstico y tratamiento de posibles complicaciones.

Un aspecto adicional del estudio fue la confirmación de cómo los hábitos de salud antes de la concepción impactan en la fisiología durante el embarazo. Por ejemplo, la suplementación con ácido fólico no solo puede tener beneficios directos en la salud de la madre, sino que también afecta parámetros como la coagulación y los niveles de lípidos en sangre.

Los investigadores admitieron que hay limitaciones en este estudio, ya que se basa en embarazos de un solo país y es transversal, lo que puede dificultar la identificación de tendencias individuales. Aún así, enfatizan la necesidad de estudios longitudinales que puedan evaluar estos parámetros a lo largo del tiempo.

El Dr. Toni Payà, jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital del Mar en Barcelona, también advierte sobre las limitaciones de estas estadísticas pero reconoce la relevancia del estudio, comentando que “el cuerpo se adapta rápidamente a los cambios fisiológicos del embarazo, pero se desadapta lentamente, al contrario de lo que se pensaba”. Este trabajo resalta que no basta con creer que, con la cuarentena, todo se normaliza; muchos parámetros pueden tardar hasta un año o más en estabilizarse. Así, la investigación abre un debate sobre la necesidad de un enfoque más exhaustivo y científico hacia la salud materna antes, durante y después del embarazo.