Ciencia

Javier García Campayo: “Nuestros abuelos tenían menos comodidades, pero también menos sufrimiento psicológico”

2025-03-18

Autor: David

En un mundo donde la productividad se ha convertido en la única medida del éxito, Javier García Campayo, psiquiatra y catedrático en la Universidad de Zaragoza, defiende la pausa como una necesidad vital. Director del Máster de Mindfulness de la institución, ha dedicado años a investigar cómo la meditación puede transformar nuestra salud mental y emocional.

García Campayo sostiene que el mindfulness no es simplemente una moda o un concepto esotérico, sino una herramienta con efectos medibles en nuestro cerebro y en la prevención del estrés y la depresión. Esta práctica se basa en la atención plena y en prestar conciencia a cada momento, permitiendo a los individuos experimentar una mayor paz interior.

Recientemente, impartió un curso sobre los Brahmaviharas en Mallorca, que son antiguas prácticas meditativas que fomentan el amor benevolente, la compasión, la alegría y la ecuanimidad. Estos valores son esenciales para mejorar nuestras relaciones interpersonales y nuestro bienestar general.

En su opinión, hay un creciente movimiento en la ciencia que está redescubriendo las tradiciones meditativas con un enfoque que combina ciencia y espiritualidad. Este movimiento investiga la eficacia de estas prácticas en el bienestar humano, evaluando su adaptación y efectividad en diversas poblaciones. Los hallazgos de la neurociencia son especialmente relevantes, ya que se centra en identificar los beneficios específicos de estas técnicas.

Los estudios han confirmado que el mindfulness es una terapia eficaz para prevenir la depresión recurrente, con resultados comparables a los tratamientos farmacológicos. Además, ha demostrado ser efectivo para manejar la ansiedad, las adicciones y el dolor, convirtiéndose en una de las mejores herramientas para la gestión del estrés crónico, un factor clave en numerosas enfermedades.

La tecnología, según García Campayo, ha exacerbado la falta de atención, especialmente entre los niños y adolescentes, que sufren de hiperestimulaciones constantes. Para afrontar esta situación, sugiere que es crucial promover la atención plena y reducir la intensidad de los estímulos en la vida diaria. Esto no solo ayudará a mejorar la concentración, sino también a fomentar un espacio mental que permita la reflexión y el crecimiento personal.

El miedo a descubrirse y conectar con uno mismo es otro tema que García Campayo aborda. A medida que las personas aprenden a silenciar su diálogo interno mediante la meditación, experimentan una conexión más profunda con su entorno y consigo mismos. Esta conexión puede llevar a una espiritualidad natural que trasciende las creencias religiosas convencionales.

Iniciar un viaje en la práctica de la meditación es más accesible que nunca, gracias a los múltiples recursos disponibles, desde cursos grupales hasta aplicaciones móviles. Cada persona puede encontrar diferentes modalidades que se adapten mejor a sus necesidades.

García Campayo también enfatiza la importancia de identificar nuestros valores auténticos. Estas reflexiones pueden ayudarnos a afrontar la adversidad y darle sentido a nuestras vidas. Mirar hacia el final de nuestra existencia es un ejercicio poderoso que nos permite valorar lo que verdaderamente importa: nuestras relaciones y el impacto que hemos tenido en el mundo.

Por último, propone que es fundamental integrar la práctica del mindfulness en el sistema educativo. Cita la necesidad de un cambio profundo que prepare a las futuras generaciones para enfrentar los desafíos de un mundo en constante cambio. La salud mental de estudiantes y jóvenes es cada vez más frágil, y fomentar técnicas como el mindfulness en escuelas y universidades puede ser clave para mejorar su bienestar emocional.

Así, Javier García Campayo argumenta que en un mundo donde el sufrimiento psicológico parece estar en aumento, es esencial volver a lo esencial: conectar con nosotros mismos y con los demás a través de la meditación. En un tiempo donde los atajos son la norma y las experiencias superficiales predominan, el mindfulness se presenta como un faro de esperanza para una vida más plena y consciente.