
Nucleares: la llave maestra de la transición energética
2025-03-23
Autor: Manuel
La importancia de la energía nuclear en la transición energética es cada vez más evidente, especialmente ante la creciente emergencia climática y la incertidumbre sobre el consumo y la producción de energía en los próximos 30 años. El objetivo primordial de esta transformación es claro: evitar el colapso del planeta mediante una descarbonización radical y garantizar la sostenibilidad, adaptando nuestras vidas a las capacidades del planeta. La urgencia es palpable: solo tenemos hasta 2050 para lograr hacer un alto a las combustiones fósiles, que actualmente representan el 80% del consumo energético mundial.
En el contexto de las fuentes de energía, es fundamental distinguir entre fuentes renovables y no renovables, así como entre las gestionables, como la energía nuclear, y las intermitentes, como la solar y la eólica. A pesar de que el futuro apunta hacia un modelo 100% renovable, este requerirá una infraestructura robusta de captación solar y sistemas de almacenamiento de energía que puedan gestionar la intermitencia de ellas.
El cumplimiento del primer objetivo ecológico exige la eliminación total de la generación fósil, incluyendo la energía necesaria para el transporte. La magnitud de este reto hace que la descarbonización se vuelva crítica y nos obliga a utilizar todos los recursos a nuestra disposición, siendo la energía nuclear uno de ellos. Si bien las energías renovables son cruciales para el segundo objetivo de sostenibilidad, también contribuyen a la descarbonización, creando un mar de posibilidades complementarias.
La reestructuración del sistema eléctrico para alcanzar un futuro 100% renovable debe llevarse a cabo desde el inicio de la transición, teniendo en cuenta tres factores fundamentales: avanzar hacia el objetivo deseado, coexistir con la descarbonización y asegurar un suministro de calidad durante el proceso. Esto implica la instalación de más fuentes renovables y sistemas de almacenamiento, el incremento de la producción descarbonizada y la reducción de la generación fósil.
Cabe señalar que, en la actualidad, las centrales de gas y algunas hidroeléctricas son responsables de la regulación del sistema eléctrico en la península ibérica. Sin embargo, a medio plazo, debido a preocupaciones ecológicas, es necesario reducir el uso del gas. En este sentido, las nucleares se presentan como una opción viable para dicha regulación. A medida que nos acerquemos a 2050, será imperativo contar con fuentes de producción regulables, y la energía nuclear se mantendrá como una opción indispensable.
Considerando lo anterior, muchos expertos coinciden en que prolongar la vida útil de las centrales nucleares en España por 30 años podría ofrecer una solución efectiva ante el desafío de la descarbonización y asegurar la regulación del sistema eléctrico durante todas las fases de esta transición. Por lo tanto, la decisión de planificar su cierre debería esperar hasta que haya evidencia concreta de que el colapso del planeta ha sido evitado y que la descentralización del sistema eléctrico se ha logrado satisfactoriamente.
Es innegable que la energía nuclear no es una solución permanente, ya que el uranio, su combustible, es un recurso que eventualmente se agotará. Sin embargo, mientras esté disponible, la energía nuclear juega un papel crucial en la realización de una transición energética razonable, efectiva y confiable. Aunque no es el futuro en sí misma, la energía nuclear es, sin duda, una parte esencial del camino hacia un mundo más sostenible. ¡No te quedes fuera de esta discusión esencial! Antes de tomar decisiones, suscríbete para seguir informado sobre el futuro energético del planeta.