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Protestas masivas en Turquía tras la detención del rival de Erdogan

2025-03-25

Autor: Ana

La tensión en Turquía ha alcanzado nuevos niveles con las últimas protestas organizadas por la oposición en respuesta a la detención del carismático alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, quien se ha convertido en el principal contendiente del presidente Recep Tayyip Erdogan.

El lunes en la noche, miles de estudiantes se congregaron en el barrio de Besiktas, en el corazón europeo de Estambul, para marchar hacia el ayuntamiento. Esta manifestación fue parte de un creciente descontento que estalló tras la detención de Imamoglu, ocurrida el miércoles pasado, que desató protestas que pronto se extendieron a más de 55 de las 81 provincias del país, marcando las mayores movilizaciones en más de diez años.

Desde que comenzaron las manifestaciones, más de 1.100 personas, incluidos periodistas y abogados, han sido arrestadas en un intento aparente de aplastar la disidencia. Imamoglu, que fue destituido de su cargo el domingo y pasó su primera noche en la prisión de Silivri, es visto como un símbolo de resistencia en la lucha contra un gobierno que ha estado en el poder por más de dos décadas.

La popularidad de Imamoglu se debe en parte a su éxito como alcalde, donde sus políticas progresistas y su enfoque inclusivo han resonado con muchos turcos, haciéndolo un candidato fuerte para las elecciones presidenciales de 2028. De hecho, fue nombrado por abrumadora mayoría como el candidato del principal partido de la oposición, el CHP, después de su arresto.

Los analistas sugieren que la inminente primarias del CHP pudieron haber precipitado su detención, lo que despierta preocupaciones sobre la manipulación política y el uso de los poderes del estado para silenciar a los opositores.

Erdogan, quien ha sido una figura dominante en la política turca desde el año 2003, reaccionó a las protestas al advertir a la oposición en un discurso televisado: «Cesen de perturbar la paz de nuestros conciudadanos con sus provocaciones». Sin embargo, estos comentarios han sido recibidos con escepticismo y desaprobación tanto a nivel nacional como internacional.

La comunidad internacional ha expresado preocupación por la detención de Imamoglu. Alemania ha calificado la situación de «inaceptable», Francia ha denunciado un «grave atentado contra la democracia», y Grecia ha advertido que ninguna medida que amenace las libertades civiles puede ser tolerada. La Unión Europea también ha instado a Turquía a ceñirse a los principios democráticos, un componente clave en su anhelado proceso de adhesión.

Mientras tanto, la represión contra los medios de comunicación se ha intensificado; el lunes, al menos diez periodistas fueron arrestados por cubrir las protestas. Dilek Kaya Imamoglu, esposa del alcalde, utilizó las redes sociales para denunciar los abusos: «Lo que se está haciendo a la prensa es una cuestión de libertad. No podemos permanecer en silencio».

Amnistía Internacional ha instado a las autoridades turcas a poner fin al uso desmedido de la fuerza contra manifestantes pacíficos, señalando que la comunidad internacional no debe ignorar la grave situación de derechos humanos que se está viviendo en Turquía.

Los estudiantes de varias universidades han convocado un boicot a las clases en solidaridad con las protestas. La cuestión de la libertad de expresión y los derechos civiles se ha convertido en un punto central del debate político en Turquía, situando esta situación como un momento crucial para el futuro del país en medio de un creciente autoritarismo.

En un mensaje enviado desde la prisión, Imamoglu se mostró desafiante: «Llevo una camisa blanca que no podrán manchar. Tengo un brazo fuerte que no podrán torcer. No retrocederé ni un milímetro. ¡Ganaré esta guerra!». Su palabras resuenan entre los manifestantes, quienes continúan desafiando al gobierno en su búsqueda de la justicia y la libertad.