
Ribéry exige el Balón de Oro que le 'robó' Cristiano: "Una injusticia, yo estaba en la cúspide"
2025-03-22
Autor: Laura
Han pasado más de diez años desde aquel escandaloso Balón de Oro de 2013, pero Franck Ribéry aún siente el peso de la injusticia. Esa temporada, que culminó con un triplete increíble del Bayern de Múnich y su reconocimiento como mejor jugador de la UEFA, no fue suficiente para que un jurado decidiera otorgarle el codiciado galardón. En cambio, el premio fue para Cristiano Ronaldo, un resultado que todavía hiere al emblemático jugador francés.
Ribéry, considerado una leyenda tanto del Bayern como del fútbol francés, ha vuelto a residir en Múnich tras su retiro en 2022. Su carrera fue digna de los más grandes, pero, sorprendentemente, sus logros no han sido tan celebrados a nivel internacional. En una reciente entrevista con 'L'Équipe', el destacado jugador reflexiona sobre su trayectoria y las dificultades que enfrentó.
Durante la mayor parte de su carrera, Ribéry brilló en Alemania con el Bayern, pero al final, la lesión que lo acompañó en sus últimos años fue devastadora. "Mi rodilla cada vez me dolía más. Ya no entrenaba entre partidos, solo intentaba recuperarme. Perdí el ritmo y, tras varios exámenes, revelaron que no me quedaba cartílago. La cirugía en Austria me ayudó, pero las complicaciones fueron severas. Casi me amputan la pierna debido a una infección grave por Staphylococcus aureus", confesó.
La frustración por no haber recibido el reconocimiento que merecía tras su impresionante carrera se apodera de Ribéry, quien señala: "Ese Balón de Oro de 2013 fue una injusticia. Hice todo lo necesario en una temporada perfecta, y aún así, me lo arrebataron".
No obstante, su vida ha tomado un giro hacia el positivo. Tras su retiro, Ribéry fue asistente en la Salernitana, donde siente que podía haber dado más a su equipo. "Me sentí frustrado, ya que no pude contribuir como deseaba". Con la posibilidad de colaborar con Zinedine Zidane como parte del cuerpo técnico de la selección francesa en el futuro, Ribéry expresa entusiasmo por una posible unión: "Siempre he tenido una gran relación con Zizou. Sería un placer trabajar juntos".
Reflexionando sobre su carrera, Ribéry reconoce que, a pesar de las dificultades, nunca dejará de amar el fútbol. La herencia que deja en el mundo del deporte y su papel como un influyente embajador del juego son testamentos de su pasión y dedicación.
Esa noche del Balón de Oro de 2013 sigue siendo un tema candente entre los aficionados, marcando un hito en la historia del fútbol que nadie olvidará. Si hay algo que Ribéry nos ha enseñado es que, incluso en la adversidad, la lucha por la justicia y la verdad nunca debe ser subestimada. ¿Podrá el fútbol finalmente rectificar esa injusticia en los años venideros?