Salud

¡Urgente! El cribado de cérvix está en crisis en Castilla y León: ¿qué pasa con las mujeres?

2025-03-23

Autor: Laura

El programa de prevención y detección precoz del cáncer de cuello de útero enfrenta un preocupante desafío en Castilla y León. A pesar de que este tipo de cáncer es el cuarto más común en la región, con alrededor de 400 nuevos diagnósticos anuales y una incidencia de 33 afectadas por cada 100,000 habitantes, la participación femenina sigue disminuyendo de manera alarmante.

La situación no se restringe solo a esta comunidad autónoma. A nivel nacional, hay un claro desapego hacia el cribado del cáncer de cérvix, algo que contrasta fuertemente con la atención que recibe la detección precoz del cáncer de mama. En 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una estrategia global para eliminar este “problema de salud pública” para 2030, basada en tres pilares fundamentales: vacunación, detección y tratamiento.

El descenso en la participación es notorio; en el último año, se registró una caída del 17.2%, atendiendo a 65,978 mujeres en 2023, según datos de la Consejería de Sanidad. A menudo, las mujeres subestiman la importancia del cribado, principalmente porque el cáncer de cérvix suele ser menos visible y la detección se enfoca en lesiones premalignas más que en casos invasivos. Expertos del sector insisten en que el momento del diagnóstico es crucial: la detección temprana puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo y uno mucho más complicado.

Las lesiones que se pueden detectar van desde pequeñas anomalías que requieren solo un tratamiento sencillo hasta formas invasivas que pueden ser sumamente graves. Esto subraya la necesidad de seguir promoviendo programas de cribado, incluso entre las cohortes más jóvenes que han sido vacunadas contra el virus del papiloma humano (VPH).

Para abordar esta grave tendencia, la Consejería de Sanidad ha introducido cambios en su estrategia. En 2023, se avanzó de un modelo oportunista a uno poblacional, lo que implica una invitación activa para que las mujeres participen en los cribados. Además, se ha incorporado la analítica en medio líquido, que mejora la precisión de los resultados obtenidos en las citologías y la detección de VPH.

Actualmente, las autoridades están concentradas en evaluar cómo los nuevos algoritmos establecidos el año pasado están influyendo en los resultados del cribado. También se están considerando los datos de vacunación de las mujeres, lo que permitirá ofrecer algoritmos más ajustados a quienes están correctamente vacunadas, facilitando el proceso y reduciendo la cantidad de visitas necesarias, haciendo el programa más accesible.

Con estas innovaciones, los resultados de citologías este año son difíciles de comparar a los de años anteriores. Se llevaron a cabo 24,506 pruebas, con un 5.74% de resultados positivos, es decir, 1,407 citologías anormales. Las tasas de positividad variaron según la provincia, siendo Salamanca, Segovia, León y Burgos las que tuvieron tasas superiores al 6%, mientras que Soria y Palencia registraron los porcentajes más bajos.

El programa de detección precoz del cáncer de cuello de útero en Castilla y León se inició en 1986, con la citología cervical convencional como única prueba de cribado. Desde 2008, se comenzó a incluir la determinación del VPH, y desde 2012, el programa se enfoca en mujeres de 25 a 64 años con vida sexual activa.

El llamado a la acción es inminente. Con el Día Mundial del Cáncer de Cérvix a la vuelta de la esquina, la Consejería de Sanidad recalca la urgencia de participar en el cribado. Detectar el cáncer de cuello de útero a tiempo puede significar el uso de tratamientos menos invasivos y la posibilidad de evitar que se convierta en una enfermedad grave.

Paralelamente, la Consejería también ha implementado intervenciones adicionales, como la vacunación contra el VPH. Desde este año, se administra una única dosis a niños y niñas a partir de los 12 años, lo que aumentará la cobertura. Ahora se espera alcanzar también a adolescentes varones entre 15 y 18 años, que previamente no estaban protegidos, ya que la vacuna no contaba con financiación.