
El tortuoso camino para convertir el trauma en arte y memoria: los otros Valles de Cuelgamuros
2025-03-29
Autor: Carmen
En los próximos días, el Gobierno de España lanzará un concurso internacional de ideas destinado a un equipo multidisciplinario integrado por arquitectos, artistas, paisajistas e historiadores. El objetivo: rediseñar el Valle de Cuelgamuros, el antiguo mausoleo del dictador Francisco Franco. Este proyecto tiene un impresionante presupuesto de 30,5 millones de euros y busca transformar un monumento que simboliza la victoria del régimen franquista en una exposición que rinda homenaje a las víctimas y explique la dictadura y sus implicaciones, como el nacionalcatolicismo, donde religión y política estaban intrínsecamente vinculadas. Según fuentes del Gobierno, esto no será una tarea sencilla, ya que se persigue “una mirada democrática” en la propuesta.
El proyecto se inspira en ejemplos internacionales que han enfrentado pasados traumáticos. Uno de los más destacados es el monumento a los judíos asesinados durante el Holocausto en Berlín. Desde que se discutió su creación en 1989 hasta su inauguración en 2005, el proceso estuvo plagado de retrasos y controversias. La periodista Lea Rosch inició la propuesta, la cual tuvo el respaldo del gobierno alemán, pero las diferencias sobre su diseño y ubicación generaron intensos debates. Finalmente, el arquitecto Peter Eisenman fue elegido para llevar a cabo el proyecto, que se erige en pleno corazón de Berlín y recuerda a las víctimas de la barbarie.
Otro caso significativo es el Memorial a las víctimas de la violencia en Chapultepec, Ciudad de México, inaugurado en 2013. Este memorial fue impulsado por el entonces presidente Felipe Calderón pero generó oposición porque se erigió en un terreno militar, asociado a numerosas violaciones de derechos humanos. Las primeras impresiones del memorial, una serie de grandes láminas de acero con citas de renombrados autores, fueron recibidas con una mezcla de escepticismo y esperanza.
En Santiago de Chile, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, inaugurado en 2010 por la presidenta Michelle Bachelet, se dedica a recordar a las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. Con un diseño diseñado para educar a nuevas generaciones, incluye un mapa que señala los centros de detención. La controversia también ha sido parte de su historia, pues criticar su contenido ha tenido repercusiones significativas, como fue el caso del historiador Ricardo Rojas.
Más allá de las fronteras europeas, en Montgomery, Alabama, se inauguró en 2018 un memorial dedicado al terror vivido por más de 4.400 afroamericanos, un proyecto que busca confrontar la injusticia racial en Estados Unidos. Este monumento, resultado de la iniciativa de la organización Equal Justice Initiative, también se basó en el modelo del holocausto en Berlín y está diseñado para educar sobre los horrores del racismo y la esclavitud en el país.
Cada uno de estos monumentos y memoriales refleja no solo el compromiso de recordar a las víctimas, sino también las luchas y polémicas que surgen al abordar la memoria histórica. El Valle de Cuelgamuros podría convertirse en el próximo gran reto, un espacio para la reflexión y la memoria, que aún enfrenta múltiples desafíos en su búsqueda de un significado que reconcilie y enseñe.