Finanzas

¡Increíble! España recupera la inversión prepandemia, pero a un alto precio en gasto público

2025-03-24

Autor: Carmen

España ha logrado un hito impresionante: alcanzó en 2022 un total de 306.748 millones de euros en inversión bruta, recuperando así el volumen que tenía antes de la pandemia. Sin embargo, esta buena noticia viene acompañada de sombras. ¡Atención! El 90% de esa cifra corresponde al sector privado, que aún no logra superar los niveles de inversión previos a la crisis sanitaria. La clave del crecimiento ha sido el gasto público, que ha aumentado un 40% en términos reales entre 2019 y 2024, impulsado en gran parte por los cientos de miles de millones de euros de los fondos europeos Next Generation EU. Esta inyección de capital público ha sido fundamental para compensar la lentitud del sector empresarial, que, a pesar de su gran aportación total, todavía se encuentra un 3,5% por debajo de lo invertido en 2019.

Un reciente informe de la Fundación BBVA y el Ivie, titulado 'El stock de capital en España y sus comunidades autónomas 1995-2024', revela no solo esta recuperación parcial, sino también las debilidades estructurales que arrastra la economía española. Aunque la cifra total de inversión puede parecer alentadora, el contexto es más complicado de lo que parece. El sector privado, considerado el talón de Aquiles de la economía, cerró el año pasado con un déficit de 8.200 millones de euros comparado con 2019. Pese a que se espera un crecimiento en 2024 del 1,7%, el sector privado aún no ha recuperado el nivel de inversión real del año 2019, que fue de 235.900 millones, en contraste con los 228.000 millones del último año.

Este diagnóstico se alinea con las advertencias de economistas sobre la situación del país, que sigue avanzando con fuerza pero aletargado en comparación con otros países europeos. Empresas enfrentan incertidumbre global y desconfianza en la rentabilidad de ciertos proyectos, lo que frena la toma de decisiones de inversión. La situación es aún más preocupante si se considera el carácter de la inversión, predominantemente enfocada en el sector de la construcción, mientras que otras economías más competitivas invierten en tecnología e innovación.

La intensidad del esfuerzo inversor, que mide la inversión total sobre el PIB, se sitúa aún por debajo de los niveles de 2019, donde estaba alrededor del 24%. El año pasado, esta tasa cerró en torno al 19%, lo cual indica que la recuperación no es suficiente para sostener un crecimiento constante. Esta debilidad es evidente en las infraestructuras, que sufrieron un gran golpe tras la crisis de 2008. A pesar de que desde 2019 la inversión en infraestructuras ha crecido un 34,7%, se mantiene un 17,6% por debajo de los niveles de 1995 y un 63% por debajo de su máximo histórico en 2009. El informe señala que esta brecha es el resultado de los esfuerzos del país por reducir el déficit público desde 2010, llevando a una década de estancamiento.

La inversión pública sigue siendo la principal motor de recuperación en infraestructuras, a pesar de que los agentes privados también han aumentado su participación. No obstante, la falta de inversión en áreas críticas como la gestión del agua, que sigue un 42% por debajo de los niveles de 1995, se convierte en una preocupación mayor, especialmente en un país que enfrenta fenómenos climáticos extremos.

Otro factor que revela la ineficiencia de la economía es la baja utilización de la capacidad instalada. Según el informe, casi una quinta parte del capital acumulado, el 18,2%, no estaba siendo utilizado en 2023. Esta infrautilización afecta notablemente la productividad y generación de riqueza en el país. En el sector manufacturero, el 23,1% del capital no se emplea, superando el promedio de la UE del 19,5%. En el sector servicios, aunque la situación es mejor, España también se queda atrás comparado con el resto de Europa. ¡Es crucial que el país tome medidas urgentes para revertir esta tendencia!