
¡Alarma Mundial! La tuberculosis sigue siendo la principal causa de muerte infecciosa: ¿Qué pasará tras el recorte de fondos?
2025-03-31
Autor: Marta
La historia de Ratna Jamni, un hombre de 40 años en Pakistán, resuena con el dolor de miles. Cuando los trabajadores de la salud dejaron de visitarlo para proporcionarle medicamentos contra la tuberculosis, las sombras de la enfermedad se cernieron sobre él. "Cada viaje a la clínica es doloroso y agotador; dudo de cuánto tiempo más puedo soportar este sufrimiento", confesó a CNN.
La tuberculosis, una infección bacteriana devastadora, sigue siendo la principal causa de muerte por enfermedades infecciosas en el mundo, con 1,25 millones de muertes reportadas en 2023, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lo inquietante es que, sin atención médica adecuada, la tasa de mortalidad de esta enfermedad puede alcanzar el 50%.
El tratamiento de Jamni estaba apoyado por USAID, pero el reciente recorte de financiamiento impulsado por el Gobierno de Trump ha puesto en riesgo su vida y la de millones más. Los expertos advierten que estos recortes resultarán en miles de muertes innecesarias y un aumento alarmante en las infecciones de tuberculosis a nivel global, incluso en EE. UU.
Se estima que más de 11,000 pacientes han fallecido en los dos meses desde que se congeló el 24 de enero casi toda la financiación de USAID, como advierte un modelo de Stop TB Partnership. Las proyecciones indican un incremento entre el 28% y el 32% en las infecciones de tuberculosis en todo el mundo este año, derivado de estos terribles recortes.
Aunque el Departamento de Estado asegura que algunos programas contra la tuberculosis siguen activos, la realidad es sombría. La financiación estadounidense ha sido clave para combatir la tuberculosis a nivel global, apoyando desde laboratorios hasta organizaciones no gubernamentales. Ahora, esta pausa abrupta en el financiamiento está provocando daños irreparables.
La Dra. Lucica Ditiu, CEO de la Alianza Alto a la Tuberculosis, enfatiza que, a diferencia de recortes anteriores, esta congelación es sin precedentes, dejando a muchos países en condiciones desesperadas sin la capacidad de encontrar soluciones inmediatas.
El impacto global es variado, y en lugares como Mozambique, por ejemplo, el diagnóstico de tuberculosis se ha detenido casi por completo. En Camboya, un programa que solía detectar masivamente nuevos casos disminuyó a menos de la mitad de los diagnósticos mensuales. Esto pone en riesgo el objetivo de erradicar la tuberculosis para 2030, un compromiso que ahora parece una utopía.
Además, la crisis se agudiza al crear un terreno fértil para cepas de tuberculosis multirresistente. Esto se da cuando los tratamientos son interrumpidos, lo que aumenta la posibilidad de que surjan bacterias resistentes. La situación es tan crítica que, según el Dr. Kenneth Castro de la Universidad Emory, la resistencia bacteriana podría hacer que la tuberculosis sea prácticamente intratable, exacerbando aún más la crisis sanitaria.
En Estados Unidos, aunque las tasas son relativamente bajas, la reciente ola de casos en Kansas City y el aumento del 10% en la tuberculosis infantil en Europa son señales alarmantes de que el problema es global y no escatima fronteras.
La ironía del caso es que esta falta de inversión no solo pone en peligro vidas, sino que también resultará en costos mucho mayores a largo plazo para mitigar el daño causado. En este contexto, la comunidad mundial debe unirse ahora más que nunca para revertir esta tendencia y garantizar que la tuberculosis no siga cobrando vidas innecesarias. ¿Qué pasará si no se actúa? El tiempo corre, y la salud de millones está en juego.