
Catequesis de Francisco: "¡Dios es misericordia y nos espera siempre!"
2025-03-27
Autor: Lucia
Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano
El Papa Francisco en su reciente catequesis nos recuerda la importancia de entregarle a Dios las cargas de nuestro pasado para poder llevar el mensaje del Evangelio al mundo. Durante la Audiencia General programada para el miércoles 26 de marzo de 2025, el Santo Padre canceló el evento debido a su convalecencia en Casa Santa Marta. Sin embargo, esto no ha impedido que el mensaje de su catequesis resuene con fuerza entre los fieles.
En esta entrega del ciclo de reflexiones titulado "Jesucristo, nuestra esperanza", el Papa analiza el profundo encuentro de Jesús con la mujer samaritana, un episodio que nos enseña sobre la misericordia y el amor divino. Francisco enfatiza que estos encuentros con Jesús no son planificados; más bien, son momentos inesperados que nos sacuden y transforman.
La mujer samaritana, quien se acerca al pozo en un horario inusual para evitar el juicio de los demás, serve como un símbolo de cómo muchos de nosotros buscamos a Dios en nuestros momentos de soledad y desesperación. Francisco señala que incluso Jesús podría haber evitado pasar por Samaría, dada la enemistad entre judíos y samaritanos, pero elige hacerlo para mostrarnos que Dios está siempre presente, incluso en nuestros momentos más oscuros.
Esta historia revela la esencia del deseo humano: la sed no es solo física sino también espiritual. Jesús, al pedir agua, desata un diálogo que invita a la mujer a reflexionar sobre su vida y sus anhelos más profundos. Para el Papa, este encuentro ocurre en un momento de revelación y luz; la luz que Jesús trae a la vida de la mujer es la misma luz que puede iluminarnos en nuestras propias luchas.
Francisco también nos recuerda que la mujer, al darse cuenta de que Jesús conoce su vida, intenta desviar la conversación hacia temas religiosos; un fenómeno común cuando nos sentimos vulnerables. Jesús, sin embargo, no se deja desviar y revela su identidad: "Soy yo quien te habla". Este es un hermoso recordatorio de que, a pesar de nuestras imperfecciones, Dios se presenta a nosotros y nos ofrece la verdadera respuesta a nuestro anhelo de ser amados.
La transformación de la mujer samaritana es un poderoso llamado a cada uno de nosotros. Después de ser tocada por el amor de Cristo, corre a compartir su experiencia con su comunidad, convirtiéndose así en mensajera del Evangelio. Francisco destaca que "la misión surge de la experiencia de sentirse amado". La mujer deja atrás su ánfora — símbolo de su carga — y nos muestra que, al encontrar a Jesús, nuestras vidas pueden ser liberadas de las ataduras del pasado.
Finalmente, el Papa Francisco invita a los fieles a no perder la esperanza, subrayando que, aunque nuestras historias sean complicadas, siempre podemos entregarlas a Dios y comenzar de nuevo. "¡Dios es misericordia y siempre nos espera!", clama Francisco con la certeza de que, sin importar los desafíos que enfrentemos, siempre hay un camino hacia la reconciliación y la salvación.