Mundo

Fabian Scheidler: “Occidente se dirige hacia la autodestrucción a través de su espiral militarista”

2025-03-21

Autor: Lucia

Durante más de cinco siglos, el planeta ha estado regido por un sistema que ha definido profundamente las relaciones económicas, políticas y culturales a nivel global. Este modelo, que es más que simples mecanismos económicos, se ha convertido en una maquinaria expansiva que se sustenta en la guerra, el saqueo y la acumulación interminable de riqueza. Esta es la tesis central de El fin de la Megamáquina, obra de Fabian Scheidler, que ilustra la modernidad no solo como un proceso de progreso, sino como una estructura de poder que se perpetúa mediante la violencia y el control ideológico.

En un contexto actual marcado por una creciente militarización, crisis ecológica y el desmantelamiento del Estado de bienestar, Scheidler propone una lectura crítica del presente y invita a cuestionar qué forma de sociedad deseamos construir en el futuro.

La metáfora de la “Megamáquina” que utiliza, describe un sistema global que se originó hace aproximadamente 500 años y que hoy en día se manifiesta como capitalismo. Sin embargo, el capitalismo no es solo una economía; es también un sistema político, ideológico y militar.

Esta Megamáquina se sostiene sobre tres pilares: la acumulación infinita de capital, el Estado moderno como un ente que ha evolucionado en sinergia con esa acumulación, y el poder ideológico que es crucial para legitimar un sistema fundamentado en la explotación y la violencia. A lo largo de la historia, Occidente ha alimentado un mito de superioridad, justificado bajo conceptos como la “verdadera religión” o “valores occidentales”, que han servido para legitimar tanto la colonización como el dominio global.

Su análisis guarda ciertas similitudes con el marxismo y la teoría del sistema-mundo de Wallerstein, pero Scheidler también busca integrar elementos frecuentemente menospreciados, como la cultura y la guerra. Argumenta que mientras Marx criticó el imperialismo, aún albergaba una cierta creencia en la superioridad de Occidente, lo cual limita su visión.

En su obra, menciona cuatro tipos de tiranías: la tiranía del poder físico, de poder estructural, de poder ideológico, y propone una cuarta: la tiranía del pensamiento lineal. Este último concepto describe una visión mecanicista del mundo, una creencia que, tal como se ha demostrado, ha conducido a desastres ecológicos y a la destrucción de nuestra propia base de existencia.

Además, Scheidler miesta un vínculo entre su visión y la teoría de la biosfera de Lynn Margulis, sugiriendo que se trata de una alternativa a este modelo lineal que ha fallado en comprender la complejidad de la vida en la Tierra.

El autor también critica el neoliberalismo, argumentando que este movimiento no busca reducir el Estado, sino que modifica el Estado de bienestar para fortalecer el aparato represivo y militar. Observa una clara paradoja en la que, mientras Europa recorta derechos sociales, simultáneamente invierte en militarización.

El discurso apocalíptico, que se ha intensificado en los últimos años, plantea la posibilidad de un colapso inminente. Scheidler argumenta que este tipo de pensamiento nos inmoviliza, ignorando que cada crisis puede ser una oportunidad para elegir entre la militarización y una transición hacia una sociedad más social y ecológica.

A diferencia de otros autores que abogan por revoluciones radicales como solución, Scheidler plantea la necesidad de una “revolución a largo plazo” que transforme verdaderamente las instituciones. Él critica la esperanza de que avances tecnológicos, como la energía de fusión o la inteligencia artificial, puedan solucionar nuestros problemas, argumentando que estas visiones se centran en un pensamiento mágico.

Finalmente, en el contexto actual, donde el gasto militar en Europa se prevé que aumente sustancialmente, Scheidler advierte que esto es un reflejo del fin de la hegemonía occidental, que se niega a aceptar la pérdida de poder, y se involucra en una espiral militarista autodestructiva que amenaza no solo su bienestar, sino también la estabilidad global.